La ley Jante - Janteslag
Para aquellos que mantienen interés en descifrar el complejo mundo de los suecos
para mejor poder convivir entre ellos.
¿Qué es la Ley Jante? O como se dice en Sueco, ¿Janteslag?
La ley Jante es un código de ética que los suecos conllevan muy cerca de si mismo y que impregna mucho la actitud social en la que se desarrollan. Aunque este apegamiento a seguir estos mandamientos es casi ya nulo, la ley aún está muy impregnada en la población de edad mayor y un tanto por la población adulta pero no tanto entre la más joven. La traducción es la mejor que pude hacer y si se fijan la ley es tan escalofriante como el país mismo... pero a la misma vez explica mucho el por qué los suecos no son tan presumidos pero si a veces muy introvertidos.
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Jantelagen
1. Du skall inte tro att Du är något.
2. Du skall inte tro att Du är lika god som vi.
3. Du skall inte tro att Du är klokare än vi.
4. Du skall inte inbilla Dig att Du är bättre än vi.
5. Du skall inte tro att Du vet mera än vi.
6. Du skall inte tro att Du är förmer än vi.
7. Du skall inte tro att Du duger till något.
8. Du skall inte skratta åt oss.
9. Du skall inte tro att någon bryr sig om Dig.
10. Du skall inte tro att Du kan lära oss något.
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La Ley de Jante
1. No habrás de creer que eres alguien u algo.
2. No habrás de creer que eres tan bueno como nosotros.
3. No habrás de creer que eres más inteligente que nosotros.
4. No habrás de creer que eres mejor que nosotros.
5. No habrás de creer que sabes más que nosotros.
6. No habrás de creer que eres superior a nosotros.
7. No habrás de creer que tu bastas para algo.
8. No habrás de reirte de nosotros.
9. No habrás de creer que alguien se preocupa por ti.
10. No habrás de creer que puedes enseñarnos algo.
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Explicación más profunda sobre este
tema ...
Tomado de :
http://www.analitica.com/va/arte/tendencias/6270520.asp
La Ley de Jante ...
1. Consideraciones sobre la Ley de Jante.
Antonio Paz
Viernes, 18 de agosto de 2000
Consideraciones sobre la Ley de Jante
Durante la segunda mitad del s. XIX los daneses elaboraron un código de ética social e individual que hasta hoy en día se respeta, conocido como La Ley de Jante, mediante el cual –y a causa de aislacionismo continental- se buscaba definir la identidad nacional agraviada por los continuos choques armados con sus vecinos germanos, suecos, noruegos y hasta ingleses, cuando Dinamarca se mantuvo como aliada a la monarquía post-revolucionaria liderada por Bonaparte. Este encierro en sí misma obedecía a la búsqueda de un armonioso pero puritano y extremadamente rígido sistema de ordenamiento socio-económico, cuyo fin último era el bienestar total de la población por medio del cooperativismo, la solidaridad y la “vigilancia interna”, convirtiéndose esta última en el bastión de la aplicación de la Ley de Jante, ya que por medio de este sistema todos se convertirían en “policías” de todos, manteniendo la estabilidad del Reino, de su aparato Ejecutivo y en consecuencia de todos los súbditos. Esta normativa fue reformulada en el período entre guerras del s. XX – c. 1930-, dándole así carácter intemporal a esta especie de Decálogo seudo dialéctico y con cierto aroma de comunismo aburguesado. Dicha Ley estipula que las cosas deben hacerse con perfección, y casi en un arranque maniqueísta no acepta nada que le sea extraño o peligroso para la estabilidad del Reino. Su punto culminante, exasperante, desquiciante y totalmente neurótico lo hallamos en una sentencia que reza: “...Nunca hagas alarde de lo que tienes, o de lo que hallas conseguido con tu costoso éxito, esta actitud sería considerada de mal gusto y de falta de humildad”. Es así como en el país nórdico las cosas funcionan con una austeridad, puntualidad y rigidez pasmosas. Si detenemos nuestra mirada en las obras Casa de Muñecas y El Pato Salvaje de Henrick Ibsen, notamos cómo la dichosa Ley era fundamental para la vida de cualquier danés respetable y honorable, el cual no podía permitirse por ningún concepto manchar el Honor y la Integridad social.
Todos estos dogmas éticos también podemos apreciarlos en el reconocido Código de Hammurabí, el cual además de aplicar la Ley del Talión –heredada por los hebreos-, contiene una larguísima lista de “mandamientos” fundamentales para el convivir diario.
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